23 octubre, 2018

Dos conclusiones claras tras la interpelación a Nin

La interpelación al ministro de Relaciones Exteriores del pasado 10 de mayo, permite extraer dos conclusiones muy claras.

La primera de ellas es que el gobierno uruguayo no solo no se propone promover, ni acompañar, la aplicación a Venezuela de la Carta Democrática Interamericana de la OEA, ni las cláusulas democráticas del Mercosur y la Unasur, sino que además está dispuesto a seguir ayudando al gobierno de Maduro. En efecto, Nin Novoa admitió que Uruguay no votará la aplicación de sanciones a Venezuela, “para no aislarla”, y agregó que nuestro país aceptó la invitación del gobierno venezolano para integrar un grupo de “acompañantes” del diálogo (entre gobierno y oposición), del que formarían parte además Nicaragua, El Salvador, San Vicente y las Granadinas y República Dominicana.

El canciller quiso suavizar el impacto que esta declaración produjo, agregando que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, diputado Julio Borges, habría manifestado que tenía expectativas en la labor de dicho grupo, porque Uruguay lo integra. Diez minutos después, el diputado nacionalista Jaime Trobo desmintió la versión del ministro: dijo que había hablado por teléfono con Borges y que éste negaba tener algo que ver con el “diálogo” de Maduro. Para probar sus afirmaciones, Trobo hizo escuchar en Sala una cinta de audio que acababa de grabar, en la que Borges hacía enfáticas declaraciones sobre el punto. El gobierno uruguayo, pues, aceptó formar parte de un grupo de países “acompañantes” del diálogo, sin saber si la oposición venezolana está de acuerdo. De esta manera se está ayudando a Maduro, no a Venezuela, ni mucho menos a la causa de la democracia en Venezuela.

La otra conclusión de la jornada del miércoles pasado: el Frente Amplio sostiene que el régimen político existente en Venezuela no es una dictadura, sino una democracia. En trece horas de debate los frenteamplistas criticaron a Almagro, a la OEA, a los Estados Unidos, a la CIA (faltaba más…) y a la oposición venezolana, pero del gobierno de Maduro no dijeron ni una palabra. Iban 36 muertos en Venezuela mientras la Cámara de Diputados debatía, pero el Frente Amplio no tuvo nada que decir de la brutal represión desatada por Maduro contra los manifestantes. Ayer defendieron a la Unión Soviética y a Cuba; hoy siguen defendiendo a Cuba y agregaron a Venezuela a la lista de dictaduras que reciben su apoyo activo y entusiasta.

No hay caso: aun después de las traumáticas experiencias de nuestro pasado reciente, el Frente Amplio sigue dispuesto a apoyar a cualquier gobierno que parezca “progresista”, aunque se lleve por delante las instituciones democráticas y los derechos humanos. Lo de que “lo político está por encima de lo jurídico”, va en serio.

Estamos todos avisados.

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