21 agosto, 2018

El relato frenteamplista que terminó en nunca jamás

Por Sebastián Duarte

Y como quien no quiere la cosa ya vamos doce años de gobierno del Frente, siempre con el mismo discurso progresista, integrador y embanderado con la justicia social que encantó a un gran número de uruguayos, que decía lo que la gente quería escuchar, que era la solución a la corrupción y a la “derecha”, o en sus propios términos, al “conservadurismo recalcitrante”. Todo ese gran mundo de colores pareció resultar por muchos años, incluso, en el gobierno del entrañable caudillo contemporáneo Don “Pepe” Mujica, nuestro país gozó de un período de bonanza y crecimiento económico realmente significativo como hacía décadas no vivíamos, (producto de la coyuntura internacional, vale aclarar), lo cual no hizo más que alimentar esa errada idea de que las cosas se hacían bien y, por supuesto, tapando los desvíos y chanchadas que realizaban tras bambalinas.

Como te digo una cosa…

Pero como todo lo bueno no dura para siempre, un día hubo que rendir cuentas, momento en que se evidenció el despilfarro producto de la deficiente redistribución de riqueza, mala administración del gasto público, acomodos personales y la frutillita de la torta de ANCAP (por no mencionar a PLUNA, ALUR, Casinos, etc.), que más que una metida de mano en la lata, fue una metida de excavadora industrial en la misma. A todo esto, quien fue su Director desde el año 2008, el aspirante a Licenciado en Genética Humana, Raúl “el eficiente” Sendic afirmó que la deuda neta del Ente era de “alrededor de los 300 millones de dólares”, cuando el más reciente informe de la auditoría realizada por la consultora externa KPMG aportó que el Pasivo no Corriente de ANCAP era de 465 millones de dólares, y el Pasivo Corriente, de 767 millones. Resultando así un pasivo total de 1.232 millones de dólares en el año 2016. Ligero error de cálculo de nuestro Vicepresidente.

Pero esto es sólo una arista de esta artimaña generalizada, (sí, hay mucho más), el Frente Amplio se encargó de llevar a cabo un verdadero adoctrinamiento moral del pueblo uruguayo, tergiversando con mentiras la historia reciente, imponiendo falsos “intereses sociales” con tal de generar hinchada (cosa que les salió bárbaro), y legislando para la tribuna (con serias deficiencias jurídicas en el camino). Ejemplos de campañas tales como “ser joven no es delito”, la cuestión de los “afrodescendientes”, y como si fuera poco, imponiendo un “lenguaje inclusivo” con la excusa de combatir la desigualdad de género, que, por un lado, no hace más que desprestigiar a nuestro elaborado y representativo idioma, y por el otro, agrandando dicha brecha de desigualdad entre varones y mujeres, que realmente existe y es genuinamente preocupante.

Pilares que se desmoronan

Como si esto fuera poco, “la educación, educación, y otra vez educación” está en un momento de crisis a nivel nacional con un nivel de deserción estudiantil récord en nuestra historia reciente, incluso teniendo en cuenta los continuos lineamientos y modificaciones hacia los programas y planes de estudios a nivel de secundaria para facilitar lo más posible la finalización del bachillerato para los estudiantes. Esto no hace más que agrandar la desigualdad ya presente e impuesta en la sociedad, aparte de comprometer el futuro del país y desprestigiar a la Educación Pública, haciendo que cada vez más personas (al menos, los que pueden) tengan que volcar sus recursos económicos en los centros privados de enseñanza, volviendo tanto al conocimiento como al desarrollo personal en una mercancía, cosa que en mi opinión, es imperdonable.

Y por supuesto, ¿cómo no engalanar este conjunto de apreciaciones sin hablar de la seguridad? Hoy en día gran parte de Montevideo es un verdadero ghetto, zonas enteras de los suburbios gobernadas por narcotraficantes, territorios en donde el Gobierno decide no intervenir, y permitiendo directamente su desarrollo, donde la violencia, la droga, la marginalidad y todo tipo de antivalores que al lector se le ocurra reina en el día a día y condiciona a miles de uruguayos que no los comparten, pero a los que están sometidos y sin escapatoria. Pero no basta con alejarse unos kilómetros de la costa para ver parte de esta realidad, hoy en día cualquier barrio de la capital es un sinfín de rapiñas y asesinatos a cualquier hora de la jornada… ¡Felicitaciones Bonomi! ¡Rompiste otro récord!

Desprestigio al trabajo

Así pues, alguien tiene que pagar los platos rotos, pero eso de hacerse cargo no compatibiliza con este Gobierno, ¿la solución? Que pague el trabajador. De esa manera aumentaron tarifas injustificadamente, tributos y cargas salariales, porque no solo se perjudica al trabajador, sino también a los sectores productivos y a los aportes patronales a la seguridad social, por más datos, recientemente Javier Miranda, actual presidente del FA comunicó que se aumentará la carga impositiva para importaciones, IRAE a la Banca de Quinielas, e IRPF a los premios de juegos de azar… timberos, abstenerse, el Gobierno ya no sabe de dónde sacar para levantar el muerto, y ahora les tocó a ustedes. Para qué bajar el gasto público cuando el aparato impositivo es la macro-herramienta más eficaz para la recaudación, sin lugar a dudas un gran incentivo para que aumente el trabajo, que de paso, el desempleo se encuentra en un preocupante 8% pero a Tabaré y su barra parece no importarle ya que no se presentan medidas para combatirlo.

Por el camino errado

¿Qué resulta entonces de este sinfín de “macanas”? Un desprestigio al sistema político en su totalidad, los que parecían ser los mesías del progreso resultaron ser, mendaces, clientelistas y corruptos. Están en el poder, y muy cómodos en él, a simple vista son claras las intenciones de concentrarlo más aún (porque no les basta con tener la mayoría parlamentaria), y demostraron una enorme falta de transparencia en su gestión, todo lo que siempre criticaron y descaradamente intentan (con fracaso) tapar. Desde el feminicidio hasta la derogación del delito de abuso de funciones se burlan del sistema legal y las garantías constitucionales, lamentablemente cumpliéndose esa nefasta máxima que posiciona a lo político por encima de lo jurídico.

De esta manera, la gente se da cuenta de que algo no anda bien, y que el Frente Amplio dejó de ser una opción hace rato, mucho menos la opción que pregonaban ser, pero ojo, no vaya a ser que venga Peter Pan trajeado y con título de Licenciado y use su tarjeta corporativa para comprar el barco del Capitán Garfio, después de todo, al igual que el Frente con su discurso, ya se fue a Nunca Jamás.  

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