21 septiembre, 2019

Ante la precandidatura del Dr. Sanguinetti

El Dr. Julio Ma. Sanguinetti formalizó ayer, viernes 1º de marzo, el esperado anuncio de su precandidatura a la Presidencia de la República por el Partido Colorado.
Por cierto, su figura no necesita presentación. Para los más jóvenes, señalamos que el Dr. Sanguinetti fue titular de la primera magistratura en dos períodos (1985-1990 y 1995-2000); ya antes de 1973 había sido diputado, ministro (de Industria y Comercio, como antes se llamaba esa cartera, y de Educación y Cultura) y corredactor de la Constitución de 1966, aún vigente; también fue senador, entre 2005 y 2010; además, periodista, autor de varios libros, pintor en sus ratos libres y todavía dirigente de fútbol (recordarán los memoriosos que fue secretario del Consejo Directivo del Club Atlético Peñarol, cuando presidía esa popular institución el inolvidable Washington Cataldi).
Tras concluir su segundo mandato presidencial, el Dr. Sanguinetti dijo que no volvería a ser candidato a la primera magistratura. Eso no significó, empero, que abandonara la actividad política. Fue Secretario General del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado entre los años 2004 y 2009 y senador también por esa época, como dijimos; pero más allá de cargos partidarios y nacionales, mantuvo siempre su participación en la vida política como referente y hombre de consulta, visitado en la casona de la calle Zorrilla por gobernantes y ex gobernantes uruguayos y extranjeros, por correligionarios y antiguos adversarios, por periodistas y académicos, por viejos amigos y por jóvenes admiradores a los que dispensó con generosidad su tiempo, sus enseñanzas y su estímulo.
Esa vigencia que supo mantener el Dr. Sanguinetti hizo que, en los últimos tiempos y ante una compleja situación del coloradismo, se acercaran al expresidente importantes dirigentes de esa colectividad que lo instaron a retomar no ya la actividad política en sentido amplio, que como se dijo él nunca abandonó, sino la labor directamente proselitista, con vistas a las próximas elecciones. El Dr. Sanguinetti acudió a lo que sintió que era el llamado del deber, y salió una vez más a recorrer el país, a encontrarse con su gente y a opinar cotidianamente sobre los temas de la coyuntura política. La respuesta que obtuvo fue ampliamente positiva, cálida y entusiasta. El resultado de esa secuencia cristalizó ayer: el expresidente es nuevamente candidato y disputará, en junio, la elección interna del Partido Colorado.
El retorno del Dr. Sanguinetti a la política electoral fortalece, indudablemente, al Partido Colorado. Aún sin apelar a las encuestas, tan problemáticas siempre y en particular cuando se trata de elecciones internas, no obligatorias, es evidente que la precandidatura del expresidente ha renovado el entusiasmo de muchos colorados y batllistas, que están saliendo de los cuarteles de invierno para acompañar una vez más al líder que ya dos veces los condujo a la victoria.
El fortalecimiento del Partido Colorado, a su vez, puede resultar decisivo en la elección nacional. Para que el país cambie el rumbo es preciso que los dos partidos históricos voten muy bien en octubre y que no dispersen sus votos en noviembre, cuando en la segunda vuelta deja de pesar sobre los votantes la coyunda de los viejos lemas. Desde esta perspectiva, que ya no es partidaria sino nacional, también es importante el concurso del Dr. Sanguinetti, quien ha dicho que estas consideraciones fueron las que más incidieron en su decisión de volver al ruedo.
Habiendo llegado a este punto, hay una pregunta que resulta insoslayable para quienes votamos al Dr. Sanguinetti en 1984 y 1994, y además trabajamos entonces por su candidatura, y además quedamos muy satisfechos por su desempeño al frente del país: ¿por qué no votar por él, una vez más?
No alcanzaría con decir que nos gusta más otro candidato, como quien dice que el helado de frutilla le gusta más que el de chocolate; los que nos formamos leyendo El Día nos exigimos más a la hora de fundamentar nuestras decisiones políticas.
Tampoco sería suficiente alegar que ya habíamos tomado partido por otra candidatura, la del Ec. Ernesto Talvi, cuando surgió la posibilidad de que el Dr. Sanguinetti fuera candidato. Es legítimo rectificar el rumbo, como lo ha hecho en estos días nuestra estimada compañera la diputada Susana Montaner, que inicialmente participó en las reuniones de Ciudadanos y hoy respalda al líder de Batllistas.
Apoyamos a Talvi porque pensamos que todo tiene su tiempo, y que el Uruguay actual requiere un liderazgo actual también. Cambió el mundo, cambió nuestra sociedad, y quince años de hegemonía frenteamplista cambiaron también de manera irreversible a la política uruguaya. La ciudadanía no debe pensar que lo que le proponemos es remontar la corriente del tiempo y volver atrás; así, precisamente, es como el Frente Amplio quiere caricaturizarnos, y sería torpeza grave facilitarle la tarea.
Talvi es un hombre que viene de fuera de la política, por lo que no carga el lastre de viejos debates y rencillas. Es un académico que desde hace más de veinte años estudia la realidad nacional, así como las políticas públicas exitosas de varios países que podrían servirnos como referencias a tener en cuenta para superar nuestros problemas. Además de sus sólidos conocimientos, ha demostrado tener una gran capacidad de comunicación con distintos públicos, tanto de Montevideo como del Interior del país, y una energía inagotable que le permite multiplicar su presencia en lugares y actividades diversos. Propone crear “el estado de bienestar del siglo XXI” y señala metas concretas para ir avanzando hacia ese objetivo (como los 136 liceos de tiempo completo en zonas de contexto crítico, por ejemplo), lo que nos parece una muy buena manera de hablar de Batllismo en esta sociedad uruguaya de hoy, tan distinta de la de antaño.
Estamos orgullosos de lo mucho que hicieron nuestro partido y sus grandes líderes en el pasado, remoto y reciente, pero ahora se trata de iniciar un tiempo nuevo en la vida del país. Para ser fiel a su mejor historia y responder a las demandas populares, lo que el Partido Colorado tiene que hacer es convocar a la ciudadanía a trabajar con tesón y dientes apretados por un mejor futuro.
En eso estamos nosotros, con convicción y también con respeto por los compañeros que optan por apoyar a otros candidatos. No hay hoy, entre los colorados, divergencias ideológicas fundamentales; no olvidemos ni por un momento que es mucho más importante lo que nos une que lo que nos separa. Cualquiera sea el resultado de la elección interna, en la noche del 30 de junio nos encontraremos en la Casa del Partido y a la mañana siguiente estaremos todos trabajando lealmente por el candidato común.
Bienvenida entonces la precandidatura del Dr. Sanguinetti.
¡Arriba Talvi!
¡Viva el Partido Colorado!
Ope Pasquet
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